Agro vs energía: qué sector generará más divisas para Argentina

Entre agro y energía, el sector que generará más divisas para Argentina en los próximos años seguirá siendo el agro, al menos en el corto y mediano plazo. La energía es el sector con mayor crecimiento relativo y Vaca Muerta ya cambió la balanza externa del país, pero la agroindustria todavía mueve montos de dólares claramente superiores, tanto por exportaciones totales como por liquidación de divisas.

Dos motores distintos

La comparación entre agro y energía se volvió una de las más importantes de la economía argentina porque ambos sectores son hoy los mayores generadores de dólares genuinos. Durante décadas el agro dominó esa escena casi sin competencia, pero el avance de Vaca Muerta abrió la posibilidad de un segundo gran polo exportador con capacidad de transformar el perfil externo del país.

Sin embargo, conviene aclarar desde el principio que ambos sectores no generan divisas exactamente del mismo modo. El agro aporta dólares a través de exportaciones muy diversificadas y, además, por un mecanismo mensual de liquidación de divisas que tiene impacto directo en el mercado cambiario. La energía, en cambio, gana peso a partir del superávit comercial sectorial: exporta más hidrocarburos y, al mismo tiempo, reduce importaciones de combustibles y gas.

Esa diferencia metodológica importa mucho. Si uno mira exportaciones brutas y liquidación de divisas, el agro sigue bastante por delante. Si mira crecimiento y potencial de expansión futura, la energía es el retador más fuerte que haya surgido en décadas.

El agro sigue primero

Los números actuales inclinan la balanza con bastante claridad a favor del agro. Según CIARA-CEC, el complejo agroindustrial liquidó 31.339 millones de dólares en 2025, lo que lo convirtió en el tercer mejor año histórico en ingreso de divisas para el sector. Además, la misma entidad recordó que el complejo oleaginoso-cerealero, incluyendo biodiésel y derivados, explicó el 47% de todas las exportaciones argentinas en 2025.

A eso se suma el valor exportado por la agroindustria en sentido amplio. Datos oficiales informaron que en 2025 las exportaciones agroindustriales alcanzaron 52.337 millones de dólares y 115,41 millones de toneladas, marcando un récord histórico en volumen. Aunque no todo ese valor se traduce de forma inmediata en liquidación comparable con la energética, la magnitud da una idea clara: el agro opera todavía en otra escala.

Incluso en meses más flojos, el sector mantiene un flujo importante. En enero de 2026, CIARA-CEC informó una liquidación de 1.850,8 millones de dólares, impulsada por mayores embarques de trigo y cebada, continuidad de exportaciones de maíz y productos industrializados de soja. En febrero el ingreso bajó a 1.289 millones, mostrando la volatilidad normal del calendario comercial, pero aun así el complejo siguió representando una porción decisiva de la oferta de dólares.

La energía acelera fuerte

La energía, sin embargo, está creciendo a una velocidad que el agro hoy no puede igualar. Reuters reportó en febrero de 2026 que el superávit comercial energético argentino podría ubicarse entre 8.500 y 10.000 millones de dólares en 2026, superando el récord de 2025. Esa proyección descansa principalmente en el aumento de la producción de petróleo de Vaca Muerta, la ampliación de infraestructura y la reducción de importaciones energéticas.​

El salto ya se vio en 2025. Según cifras difundidas sobre la base del INDEC, el país cerró ese año con un superávit energético récord de 7.815 millones de dólares, explicado por exportaciones de combustibles y energía por 11.086 millones e importaciones del sector por 3.271 millones. Además, la energía aportó cerca del 70% del superávit comercial total argentino de 2025, que fue de 11.286 millones de dólares.

Este desempeño tiene un enorme valor estratégico. Durante años, la energía fue una fuente de salida de dólares para Argentina por la necesidad de importar gas y combustibles. Ahora, gracias a Vaca Muerta, se convirtió en generadora neta de divisas. Reuters recordó que el déficit energético había rozado los 7.000 millones de dólares en 2013, y que la expansión del shale oil y shale gas ayudó a revertir por completo esa situación.​

Qué mide mejor la comparación

Para responder qué sector generará más divisas, hay que definir qué se entiende por “generar”. Si el criterio es liquidación efectiva de dólares comerciales, el agro sigue siendo el actor dominante. Los 31.339 millones de dólares liquidados en 2025 por el complejo agroindustrial están muy por encima del superávit energético récord de 7.815 millones de ese mismo año.

Si el criterio es exportaciones sectoriales, la distancia también favorece al agro. Las exportaciones agroindustriales superaron los 52.337 millones de dólares en 2025, mientras las exportaciones de combustibles y energía fueron de 11.086 millones. Incluso considerando diferencias metodológicas entre exportaciones totales y saldo neto, la escala actual del agro sigue siendo mucho mayor.

Pero si la pregunta apunta a cuál sector aportará más novedad y crecimiento incremental en los próximos años, entonces la energía tiene un argumento muy fuerte. Vaca Muerta está en una fase de expansión acelerada, con nueva infraestructura, más capacidad de evacuación y expectativa de seguir aumentando producción de petróleo y gas. En cambio, el agro ya opera desde una base muy alta y su crecimiento depende más del clima, los precios internacionales y la política impositiva.

La ventaja estructural del agro

El agro conserva una ventaja estructural difícil de igualar porque combina amplitud de productos, cobertura territorial y una inserción exportadora muy madura. No depende de un solo commodity: genera dólares con soja, maíz, trigo, cebada, girasol, carnes y múltiples complejos regionales. Además, parte de sus ventas externas proviene de productos industrializados como harina y aceite de soja, lo que le suma valor agregado y profundidad comercial.

También cuenta con una maquinaria institucional y logística muy consolidada. La liquidación mensual del complejo oleaginoso-cerealero tiene décadas de funcionamiento y una conexión muy directa con el mercado cambiario argentino. En un país donde la escasez de dólares es crónica, esa regularidad le da al agro una centralidad que la energía recién empieza a construir.

Otro punto a favor es la amplitud de la cadena. El agro no solo genera divisas por exportación final, sino que moviliza molienda, transporte, puertos, servicios y comercialización. Esa red hace que el ingreso de dólares tenga además impacto distributivo y territorial mucho más extendido que el de otros sectores. La energía también arrastra inversión y empleo, pero todavía está más concentrada geográficamente, sobre todo en Neuquén y en infraestructura asociada.

La promesa energética

Dicho eso, subestimar a la energía sería un error. Reuters señaló que la producción de Vaca Muerta alcanzó alrededor de 600.000 barriles diarios de petróleo en 2025, y que las exportaciones de crudo explicaron 86% del superávit energético del año. A medida que avancen los oleoductos, puertos y obras de gas, el sector puede sumar más mercados y mejorar aún más su saldo externo.

Además, la energía tiene un rasgo especialmente poderoso: puede generar divisas por doble vía. Por un lado, exporta más. Por otro, obliga a importar menos combustibles, gasoil y gas, lo que ahorra dólares. Esa doble contribución la vuelve muy eficiente desde el punto de vista macroeconómico, incluso si todavía no alcanza los montos absolutos del agro.

La proyección más ambiciosa la dio el CEO de YPF, Horacio Marín, al señalar que un gran proyecto de infraestructura ligado a Vaca Muerta podría generar más de 15.000 millones de dólares anuales en exportaciones. Si esa cifra se materializa en los próximos años, la brecha con el agro podría achicarse bastante, aunque todavía no parece suficiente para desplazarlo del primer puesto en el corto plazo.​

Entonces, quién ganará

La mejor respuesta hoy es que el agro seguirá generando más divisas totales para Argentina, mientras la energía será el sector de mayor crecimiento y el gran transformador del frente externo. El agro gana por escala actual: 31.339 millones de dólares de liquidación en 2025, 52.337 millones de dólares de exportaciones agroindustriales y casi la mitad de las exportaciones totales del país explicadas por el complejo oleaginoso-cerealero. La energía gana por velocidad: un superávit récord de 7.815 millones en 2025 y una proyección de entre 8.500 y 10.000 millones para 2026.

Dicho en términos simples, el agro sigue siendo la fábrica principal de dólares de la Argentina, mientras la energía es la nueva fábrica en expansión. Uno domina el presente; la otra promete cambiar el futuro.

La clave para los próximos años no será elegir entre ambos, sino lograr que convivan como motores complementarios. Si el agro mantiene su capacidad exportadora y la energía consolida el salto de Vaca Muerta, Argentina podría dejar de depender de un solo gran generador de divisas y construir una base externa mucho más sólida. Pero, con la información disponible hoy, la respuesta sigue siendo clara: el agro generará más divisas que la energía, aunque la distancia ya no será tan abrumadora como en el pasado.